10 de marzo de 2010

Armónica

Tengo un amigo músico que alguna vez se había empecinado con la Armónica. Posiblemente porque era un instrumento transportable y le permitía hacer sus caminatas largas de la facultad a su casa en compañía de la música. No tenía mucho como para el bondi y mucho menos para el taxi. Así que era una buena forma de caminar mucho sin aburrimiento.

Nunca tocó demasiado. De hecho, sólo sabía tocar una sola canción que yo ni sé (ni supe, creo) cuál es.

Es un recuerdo que tiene que ver con una etapa magnífica, la típica época de estudiante de los del interior. Nos venimos a la Capital o a La Plata (como en nuestro caso), para vivir una vida nueva, independiente, llena de proyectos. Hermosa.

Lo cierto es que cuando nos encontrábamos y se armaba el grupo de salida, chicas en medio, yo le decía para que se luciera: "tocate esa que me gusta a mi". Y el se despachaba con la única que sabía. Je.

Me acordé de esto porque otro amigo anda fantaseando con la armónica. Y eso, a su vez, me hizo dar ganas de escuchar a Hugo Díaz (el mejor armonicista nuestro) y a quien para muchos es su sucesor: Franco Luciani.

A ver Huguito, tóquese esa que a mi me gusta:


Franco Luciani:


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