17 de marzo de 2010

Cuándo la magia es arte


"Y ahí es donde yo creo que, en general, falla nuestro arte: el artista, el mago, no se cree que su arte es arte, no trata pues de expresarse, de contar su mundo interior y la manera de vivir su mundo exterior. No siente, en el más profundo significado de la palabra, artista. Y ahí, en la bases, esta el problema: no tanto en el receptor (público, consideración social de la magia, etc,…) como en el emisor.

El mago o maga ¿sienten que su magia es arte y quieren por tanto expresarse a través de ella o,simplemente la consideran entretenimiento (para él-ella y para su público) diversión, nada más (y nada menos, por cierto)?



Quiero decir que ni a más bella puesta de sol, ni las pinturas abstractas de un chimpancé pueda producir en una tela blanca, pueden nunca ser consideradas (por bellas que sean) obras de arte: les falta ser la expresión de un ser humano. Podrán producir en nosotros, contempladores, emociones y sensaciones profundas y gozosas pero no creo que nadie las pueda considerar obras de arte.

(...) creo que para ¿elevar? la magia a nivel artístico, es la primera condición que el mago crea (del verbo creer) en su magia como arte y trate de expresarse a través de ella.

Expresarse y no sólo gustar ni sólo colmar los deseos de su público en cuanto a diversión y entretenimiento, por bien conseguido que ello esté, e independientemente de lo altamente interesante que, desde luego, esa función pueda ser en el contexto de nuestro devenir vital y social. Y claro está, cuánto más rico sea nuestro mundo interior, cuanto más intensa y armoniosamente sea expresado ese nuestro mundo interior, espiritual, más calidad artística tendrán nuestros bellos, misteriosos, simbólicos juegos de magia"

Juan Tamariz

1 comentario:

  1. Recuerdo haber escuchado o leído una anécdota de un, digamos Artista, que habla con su maestro, quien luego de ver su trabajo le dice: Esta muy bien, te falta algo, lo mas importante para ser realmente un artista.
    Que cosa? le pregunta el Artista. A lo que el maestro le responde: Creer que lo eres.

    Muchas gracias Rober. Comparto mucho esta idea.

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