30 de abril de 2010

Cosas del pasado


Siempre es lindo, cada tanto, abrir viejas cajas, bolsas de plástico o polietileno que conservan cartas, anotaciones, fotos y papeles diversos sobre nuestro pasado. Y lo digo sin ser alguien que particularmente guarde memorabilia de cada cosa que le ocurra. Sí, claro, algunas cositas aquí y allá, pero nada más. Sin embargo, cuando lo hago - cuando reviso esas cajas y bolsas no muy grandes, digo- me agarra esa nostalgia linda, ese sabor dulce y tierno, esa sonrisa humedecida de una lágrima que no saldrá. 'Linda' por distinta a angustiante, linda porque eso que pasó ya está y no lo volvería hacer, no hay necesidad de que pase de nuevo. Distinto a esa angustia que se genera cuando uno no entiende por qué dejo de ver a esa persona de la foto o cómo fue que no tachó más cosas en la lista de los deseos.

En estos tiempos digitales, la bolsa de nylon y la caja de zapatos han sido reemplazados o, por lo menos, se han visto menguados por el correo electrónico. No tengo ninguna duda que Yahoo!, Hotmail o Gmail dejaron disponibles decenas de centímetros cúbicos en cajas de bombones o zapatos. Los GB de almacenamiento fueron desplazando a gran velocidad los papeles amarillos y los sobres desgastados o roídos. No obstante eso, he comprobado que no todo está perdido.Es posible, todavía, hurgar en los mensajes, en los recuerdos olvidados aunque, sin dudas, deba hacérselo con menos goce poético aunque con igual efecto nostálgico.


Digo esto porque hoy estuve revisando una cuenta de correo que tengo de hace años, de hecho se trata de la primer cuenta que abrí y que usé hasta hace poco. Es una casilla en Yahoo! que abrí en la Facultad de Periodismo cuando, por entonces, ostentaba dos o tres máquinas perezosas en su biblioteca. Dejé de usarla porque tuve que poner un ID más memorable y acorde a las necesidades que iba teniendo y porque estaba cansado del Spam. Pero hoy volví a abrirla (lo hago, es cierto, una vez por mes por si alguno todavía me escribe allí); volví a abrirla, decía, y tomé la decisión de apretar un botón mágico; un botón que de inmediato me hizo viajar diez años al pasado.

Abajo, bien abajo y a la derecha, un link dice "últimos". Al apretarlo aparece de inmediato los primeros emails de la cuenta. Lo hice y aparecieron los correos de hace diez años. Guau.

Encontré remitentes que desconozco por completo pero a los que les hablaba con gran confianza; una tarjeta de cumpleaños que mi hermana había hecho firmar por ella, mi mamá, mi sobrino y mi abuela Keka; correos de amigos que me cuentan cómo andan con la carrera y qué expectativas tienen; profesores que comentan trabajos prácticos; respuestas a mails valientes que les había enviado a magos importantes; pero también hay un montón de cruce de correos con personas con las que, felizmente, sigo en contacto.

Allí, en esa máquina del tiempo, no todo es pasado y pisado; al contrario siguen estando esos nombres que me formaron como magos (Michel, Fantasio, Centro Mágico Platense,...), cuestionarios sobre temas que todavía estudio y, en general, el interés y el amor intacto por la Magia. Puedo darme cuenta, entonces, que esa nostalgia que se produce es 'linda' también y no angustiante porque son cosas del pasado que todavía permanecen vigentes, que todavía no terminaron. Porque la vida sigue tan linda, con piedras y pesares, claro, pero con mucha magia.

Pensaba llevar el relato a un desenlace relacionado con una cosa concreta de Magia, con un mail de John Fisher o John Carney pero más vale los dejo para otro post. Prefiero quedarme aquí, enjugándome la lágrima que no salió y dándome cuenta de las cosas por las que vale la pena vivir.




WOODY ALLEN: "Idea para una historia corta sobre personas en Manhattan que constantemente crean estos problemas neuróticos innecesarios para si mismos, porque les impide tener que enfrentar más problemas irremediables y aterradores acerca del universo. Bueno, tiene que ser optimista. Muy bien, ¿Por qué vale la pena vivir la vida? Esa es una muy buena pregunta. Bueno, supongo que hay ciertas cosas que hacen que valga la pena. ¿Como qué? Para mí… yo diría que, Groucho Marx, por decir algo… y Willie Mays… y el segundo movimiento de la sinfonía Júpiter… y… Louis Amstrong… la grabación de “Potatohead blues”… las películas suecas, naturalmente… “Educación Sentimental “ de Flaubert… Marlon Brando, Frank Sinatra… esas manzanas y peras increíbles de Cezanne… las jaibas de Sam Wo… el rostro de Tracy…" (Traducción, Polvo de menta)

2 comentarios:

  1. Que lindo es leerte Roberto!

    Esperamos el mail de John Fisher o John Carney jeje

    Un abrazo!

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  2. ¡Juas! Si que tubo que ser un viaje extraño ¿Eh?...leer cosas que escribistes tú y que ni siquiera recuerdas haber vivido y con gente a la que ni siquieras recuerdas haber conocido...curioso...¡Lástima no tener ningñuna cuenta de correo antigua donde bucear!

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