9 de enero de 2011

Juan Tamariz sobre Daniel Celma


El 23 de diciembre pasado, Juan Tamariz hizo su homenaje al gran Daniel Celma.

Hace más de 30 años que Juan viene por lo menos una vez al año a la Argentina y en cada viaje, en cada retiro, llama a algunos de sus amigos. Había uno que indefectiblemente llamaba cada vez: Celma

Como muchos, lo admiraba y lo quería; como muchos también, ansiaba que su magia y su pensamiento se conocieran más, se difundieran, que tocaran (y transformaran) a más personas. Nos consta a muchos las veces que intentó que se publicara un libro con sus ideas y las veces que intentó que fuera de gira por España.


En septiembre pasado, en el Nacional de España de La Coruña, Tamariz me dijo que quería hacer el homenaje a Daniel cuando estuviera en la Argentina. Le parecía lo mejor que podía hacer.

Finalmente lo hizo. Fue en el hotel Bauen, en una de las salitas de conferencias. Estuvo repleto. No importaba que hiciera un calor sofocante: ahí estaba Dios hablando de un maestro.

Habló de cuánto lo quería, de que Daniel no es que fuera 'muy bueno' si no que estaba "en los más altos niveles de la Magia", se explayó sobre la Creatividad, Variedad y Generosidad de Celma y se lamentó que en la Argentina estuviera "minusvalidada" su importancia.

No fue una charla unidireccional. Se trataba de que todos los que tenían algo para decir, lo hicieran. Así fue que, por ejemplo, el querido Carlitos Greco contó la historia de la rutina de cuerdas de George Sands (principal efecto de su repertorio) que Daniel le ofreció casi clandestinamente (con ese tono entrañablemente conspirativo que tenía) y luego la presentó para regocijo de todos los que estábamos allí. De la misma manera, Germán, de apenas 15 años y uno de los últimos alumnos dilectos de Daniel, presentó su famosa rutina de monedas al vaso que, por ejemplo, tanto cautivó y deslumbró a Miguel Angel Gea. Tamariz, de hecho, leyó la página que Miguel Ángel le dedicó a Daniel en su libro "Esencias" que tanto le había emocionado.

Juan, por último, presentó una 'tamariziana' rutina con cartas que, desde ese momento, estará dedicada a la memoria de Celma y como cierre, el broche de oro: la emocionante y poética rutina de "Copa y Bola" de Celma.

El televisor volvió a encenderse y, una vez más, el video con la última actuación en público de Daniel nos mostró esa magistral rutina. A ver, no es sólo una obra de arte de la Magia, es lo más cercano que se puede estar de la belleza que sólo la música puede alcanzar. Es una belleza mágica y musical. Es perfecta. Y por si fuera poco, con ese nostálgico Serrat de fondo que parecía estar musicalizando un documental sobre Daniel: las imágenes en cámara lenta, "que el viento arrastra allá o aquí", la mueca casi infantil de Daniel, "que te sonríen tristes...", los anteojos cayendoséle, "y nos hacen que", la mirada al cielo, "lloremos", la ovación del público, "cuando nadie nos ve".



2 comentarios:

  1. Un grande, fue emocionante ver como Tamariz (ni mas ni menos) le rendia homenaje, y no era hecho solo desde la amistad, sino que se notaba como juan admiraba la magia de este genio que fue Daniel

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  2. Muchas gracias por tu racconto del homenaje. Cómo quisiera haber recorrido esos km para haber presenciado ese sentido homenaje.
    Pude palpar en parte esa admiración de Juan cuando Jorge entregó la grabación de Celma a Juan, que realmente la agradecía.
    Como debes saber, cuando Juan iba a la Argentina, Daniel se emocionaba mucho. Para él, había un sólo Juan. Si estaba ocupado y te decía, "estoy con Juan", se refería a uno sólo. A su gran amigo.

    Un grande Celma, y siento tanto no haber podido conocerlo ni ver sus prodigios en persona. Espero se le siga homenajeando y el prometido libro de su magia llegue a destino.

    Un abrazo.

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